Acerca del movimiento furry

Como podéis ver en Pintarrajos a diario, casi todos los dibujos que publico son de animales antropomorfizados como personajes, o también llamados los furries. Lo publico simplemente porque me gusta mucho, independientemente de su origen. Pero un montón de gente me ha preguntado la razón por la que publico tantos personajes furry, sugiriéndome que son inquietantes, desviados, sucios, antinaturales e incluso… ¿¡sexualmente molestos!? Algunos incluso me han dicho que deje de hacerlo.

Normalmente mi respuesta a todo esto seria un simple “bueno, lo hago porque me gusta y punto”. Pero ya que recibo estas preguntas, voy a dar una respuesta más detallada contando mi opinión acerca de todo esto.

Fijaos en el texto que hay bajo el logotipo de Pintarrajos: Una colección personal de dibujos que me gustan. Una colección personal de las sensaciones que transmiten. Cuando publico un dibujo en Pintarrajos, lo hago porque ese dibujo tiene algo que me gusta. La expresión del personaje, el estilo… Cualquier cosa que hace que me quede mirando el dibujo durante un buen rato y me haga sonreír. Podría estar mirando fijamente algunos dibujos que he puesto durante horas, y me pasa más con los personajes que no son humanos. ¿Por qué? Sinceramente, no lo sé. O quizás sí.

Creo que los personales animalizados pueden transmitir sus sentimientos mejor que los humanos. En los humanos casi todo está en los ojos, pero hay un mundo entero de sensaciones que puedes crear con un animal. Las orejas, la nariz, la boca o el morro… puedes jugar con esas partes para conseguir cosas que simplemente no puedes hacer con un humano.

Un personaje furry, además, también nos puede sugerir su personalidad con simplemente mirarle. ¿Qué animal es? ¿Un cerdo friki? ¿Una pantera misteriosa? ¿Un temible tigre? A lo mejor es on oso panda pacífico. O una serpiente malévola. ¿Y si es un cuervo siniestro? Un gato listo, un perro estúpido, un león fuerte, una tortuga sabia… podría seguir y seguir. Por supuesto, en los humanos podemos jugar con la ropa, la cara, la historia de fondo del personaje… pero con un animal nos damos de bruces con esa sensación, de una forma mucho más fácil, transmitiendo mucho más. ¿Qué suena mejor, las tortugas ninja… o los ninjas?

He experimentado esto desde hace unos años, y ahora que mi propio webcómic está en producción (lento pero a paso seguro, podéis seguir las novedades en @comicjohn), es algo que me importa bastante. Y sí, John será un cómic con personajes furry. Así lo he estado pensando desde hace mucho tiempo, y necesito publicarlo tal cual lo he imaginado, sin distorsiones.

Resulta divertido ver cómo las personas que llaman al movimiento furry algo desviado y enfermizo son las mismas personas que disfrutaban de lo lindo viendo dibujos como Doraemon, todas las películas de Disney y Pixar, CatDog, el pato Darwin, Looney Tunes, Digimon, Marsupilami, Pinky y Cerebro, Ren y Stimpy, Samurai Pizza Cats, Bola de Dragón (¿o acaso os habéis olvidado de Oolong?), Patoaventuras, los dibujos de Super Mario, la vida moderna de Rocko, los osos amorosos, los pitufos, los Wuzzles, Alvin y las ardillas, las supernenas, Chip y Chop, Mofli el último Koala, Alfred J Kwak, Thundercats, Garfield, Isidoro… porque sí, un furry no es simplemente un animal con cuerpo y ropa humanas que habla. Garfield, que es simplemente un gato que piensa como un humano, ya puede considerarse un animal antropomorfizado. No estoy diciendo que sois unos enfermos. Estoy diciendo que lleváis toda la vida mirando furries por la televisión y parece que habéis trazado una línea mental entre los buenos y los enfermos. Y me da que os equivocáis. Y el argumento de “como es algo irreal no es un furry” no me vale… lo siento pero el Dr Zoidberg es en cierta manera un furry. Y el buen doctor Zoidberg no sería ni la mitad de gracioso sin esos tentáculos que tiene por bigote.

No puedo evitar el tema de las variantes adultas de este movimiento, por supuesto. Existe, es inevitable. La regla 34 es la regla 34. No soy fan de estas variantes, pero no tengo ningún problema con ellas ni con las personas a las que les gustan. No lo veo de la misma forma que no veo el fútbol (odio el fútbol). Cosas peores he visto en los manga tipo shota que se venden en Japón. Pero es que es lo mismo otra vez: el pato Donald nunca se ponía pantalones y nadie ha desarrollado un trauma por culpa de eso, ¿no?

Concluyendo: me gusta el movimiento furry por esas sensaciones, por esos sentimientos que puedes ver a través de sus personajes. Simplemente dejad atrás esos prejuicios e intentad mirarlo desde otro punto de vista. Buscad a artistas que os gusten. Seguid su trabajo y sus personajes en DeviantArt o FurAffinity. Descubrid webcómics (por cierto, ¡Calvin y Hobbes!). Dejad el filtro de contenido adulto activado (lo está por defecto) si no queréis ver contenido adulto. Será entonces cuando quizás entenderéis por qué hay muchísimas personas a las que les encantan esos dibujos e incluso se disfrazan con un fursuit para ir a convenciones furry.

Y acerca de esos eventos, que son oobjeto de burla de mucha gente: no podéis burlaros de ellos y al día siguiente ir a una convención de manganime, películas o cómics. Por favor. Son todo hobbies. No me veo a mí mismo con uno de esos disfraces, pero desde luego iría a una de esas convenciones por pura curiosidad. ¿Podéis de verdad ver esta fotografía y decirme que la persona que hay bajo ese disfraz es alguien enfermo?

Podéis leer este artículo en inglés en Pintarrajos, con agradecimientos a Hypnos por las correcciones.

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