De identidades e idiomas

Supongo que si me seguís normalmente por Twitter no hará falta que os diga mi postura acerca de la política actual, tanto de este país como del proceso que se ha iniciado recientemente en Cataluña. Sí, simpatizo con la idea de una Cataluña independiente cogida de la mano de una España que habría aprendido una lección, de la misma forma que simpatizo con la idea de una república federal española con Cataluña formando parte de ella. Las dos posibilidades (una bastante más probable que la otra) me atraen. Es un tema muy complejo con el que no quiero ponerme de lleno, aunque no descarto comentar mis sentimientos generales en otra entrada viendo la tremenda ignorancia que predomina por ahí.

Lo que quiero comentar es algo en concreto con el idioma, que probablemente encenderá las iras no de los españoles, sino de los propios independentistas catalanes. Pero es mi opinión.

Me explico. Gran parte de la población catalana se indignó con las declaraciones del ministro Wert acerca de su idea de españolizar a los alumnos catalanes. Y se indignó con toda la razón del mundo, porque Wert quiere arruinar un sistema educativo del que no tiene, sinceramente, ni puta idea. El bilingüismo y la inmersión lingüística que tenemos en Cataluña es un tesoro de valor incalculable. Y eso, apoyes un estado catalán o no, es fácil verlo. Pero hay una buena parte de los movimientos independentistas catalanes que sueñan con un catalán más influyente, y de un modo que no termina de gustarme.

Si vivís por la zona sabréis que hay una fuerte voluntad por parte de más de uno para impulsar el cine en catalán. Carteles en los cines, en los videoclubs, protestas… con el proceso se han acentuado: ante una cultura donde predomina el español, quieren que el catalán cobre protagonismo. La idea es digna, honorable. Pero no estoy completamente de acuerdo con ella.

Centrémonos en el cine, donde quitando algunas excepciones todas las películas se proyectan dobladas al español. ¿Qué ganaríamos proyectándolas en catalán? Se ganaría diversidad en el cine, sí, pero seguiríamos viendo una película doblada.

Veréis, desde LOST empecé a ver todas las series y películas en su versión original y con subtítulos. Primero escogía los subtítulos en castellano, para ir moviéndome poco a poco a los subtítulos en inglés. Y cuando llevas ya unos seis años viéndolo todo en su versión original, te das cuenta de todo lo que se pierde con las versiones dobladas e intentas evitarlas. Porque aunque el elogiable trabajo de los dobladores castellanos y catalanes se esfuerce al máximo, nunca, y repito NUNCA se consigue transmitir lo mismo que en el idioma original.

Partiendo de ese hecho, toda versión doblada de una película me sobra. Partiendo de ese hecho, defiendo adoptar lo que han hecho algunos países europeos omitiendo el doblaje de las películas y proyectándolas en versión original subtitulada. Aquí en España eso puede parecer una locura, pero es algo muy extendido en otras naciones. Y adivinad: su idioma sigue intacto, bien activo entre la población. Pero también lo está el inglés. Y mientras en España casi todo el mundo es unilingüe, millones de europeos son capaces de hablar fluidamente el idioma de su país junto con el inglés. Sólo hace falta ver la habilidad con ese idioma de nuestros queridísimos presidentes que hemos tenido en el gobierno.

¿Significa eso que no quiero cine doblado al catalán? Sí, no lo quiero. Tengo clarísimo que no me gastaría nueve euros para ir al cine y ver una película doblada al catalán. Pero es que  me pasa lo mismo con las películas dobladas al castellano. Llevo ya mucho tiempo yendo a cines donde proyectan los estrenos en su versión original, y si voy a verla en castellano es porque no hay más remedio por motivos varios (voy con la familia, no la proyectan en inglés, la proyectan pero en un cine demasiado lejano…). Además, el doblaje catalán censura demasiado el lenguaje fuerte. Y si no me creéis, buscad en La Jungla de Cristal donde rebajan un “hijos de puta” castellano soltado por un Bruce Willis siendo torturado con electricidad hasta un “pillines” en la versión catalana. De vergüenza.

¿Significa eso que no quiero cine en catalán? De ninguna manera. Defiendo el cine en versión original. Y si se ha rodado en catalán, la película debe verse en catalán subtitulada al idioma que quieras. Y si la película se ha rodado en finlandés, pues se ve en finlandés subtitulada al idioma que quieras. Y de paso aprendes como hablan y gesticulan los escandinavos. Se trata de aprender.

¿Significa eso que odio TV3 porque todas las películas las ponen en catalán? No. Es la cadena catalana, así que tienen todo el derecho a ponerla en catalán. La ponen también en versión original subtitulada al inglés o catalán, así que escojo esta opción y listo. Que cada uno coja lo que quiera.

Me preocupa ver a gran parte de los independentistas adoptando posturas muy radicales acerca de la cultura en catalán, con opiniones que incluso llegan a pedir la extinción del castellano en los cines. Y mucho ojo, porque el castellano forma parte de la historia catalana por mucho que se niegue.

¿Mi visión ideal del tema si llegamos a tener un estado catalán? Fácil: un estado con tres idiomas oficiales (catalán, castellano e inglés) donde se proyecten todas las formas de cultura en el idioma en el que se han creado, sin doblajes. Defendiendo la calidad por encima de peleas absurdas con el idioma. Cine rodado en catalán en catalán, en todas partes. Cine rodado en castellano en castellano, en todas partes. Cine rodado en inglés en inglés, en todas partes.

El catalán nunca se va a extinguir. España ha intentado extinguirlo varias veces, sin éxito. Ni el tratado de 1714 ni el franquismo han podido con él, ¿cómo va a extinguirlo ver las películas en versión original?

Ojalá todos fuéramos trilingues de ese modo, de la misma forma con la que ahora mismo usamos y mezclamos dos idiomas diferentes en una misma conversación sin darnos cuenta. Ese es el verdadero efecto. El mundo nos vería con unos ojos muy diferentes. Con unos ojos llenos de respeto.

Lo que cuenta de verdad

Estos días estoy en medio de una portabilidad de mi línea de teléfono móvil, de Movistar a Tuenti Móvil. Y curiosamente Movistar me ha sorprendido gratamente con sus nuevos planes Movistar Fusión, considero que no está nada mal aunar todos los servicios en una única factura. Confieso que es atractivo. Pero aún así no dudo en cambiar a otra operadora. ¿Por qué? Fácil. Esta es la actitud de Movistar al iniciar la portabilidad:

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El 224472 es el número con el que te quieren hacer una contraoferta con tal de que anules la portabilidad, si lo buscáis en Google comprobaréis enseguida lo harta que está la gente tanto del número como de las contraofertas y de lo pobremente ejecutado de todo el procedimiento. Me irrita especialmente el texto del mensaje, que informa como si el llamar fuese un paso obligado para saber “el estado de la portabilidad” cuando su única intención es publicitarte ofertas.

Entro en el panel de cliente de Tuenti Móvil y adivinad qué es lo que me encuentro:

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¿De verdad cuesta tanto entenderlo? Es así se simple: sólo por su servicio de atención al cliente no voy a querer oír ni una palabra de Movistar ni ahora ni en mucho tiempo. Pueden tener ofertas y nuevos planes y el iPhone 5 a cuatro euros mal contados, pero sólo para poder decir que no tengo que sufrir ni las pésimas gestiones del 1004 ni la abismal falta de comunicación entre sus propias plataformas de soporte prefiero gastarme incluso más dinero en mi conexión de datos móviles y mi línea. Que no va a ser el caso, porque en Tuenti pagaré un tercio de lo que pagaba hasta ahora.

Tanto comercial de gomina y corbata para esto. Para triquiñuelas y chantajes. Es bastante patético, y no todos los clientes son tan tontos como para caer en su juego.

Ego

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No.

Yo puedo seguir perfectamente cuentas de Twitter cuyo contenido me parece interesante sin que éstas me sigan a mí. El “yo te sigo si tu me sigues y si no me sigues no te sigo” me parece propio de patio de colegio. No se trata de ego, se trata de interés, puro y duro.

Por no decir que este “consejo” rompe las reglas de Rafa Osuna acerca de cómo usar Twitter, normas cuya lectura siempre recomiendo.

Lo va a pasar muy mal

Solo le deseo que si algún día la sociedad se rebela, salimos a la calle, tomamos los poderes públicos, proclamamos una Asamblea Constituyente, convocamos un referéndum sobre la forma de Estado, disolvemos los partidos actuales y los obligamos a refundarse en partidos que atiendan a las ideologías políticas y no a las económicas, establecemos un sistema de elecciones realmente democráticas, nos salimos de la moneda alemana (llamada también euro) y establecemos pactos bilaterales con los países importantes, invertimos en educación e investigación. Si todo eso pasa y empieza con una mecha que la sociedad enciende. Si pasa y asaltamos su palacete en la Moncloa, ojalá usted esté ya camino del exilio en Berlín.

 

O lo va a pasar mal. Muy mal.

@tyndaro marca precisamente lo que opinaba hace algún tiempo. Más que sentadas, acampadas, manifestaciones y huelgas, deberíamos estar pensando en este otro tipo de medidas. La pena es que el españolito medio prefiere ver Gran Hermano mientras va recibiendo cachetada tras cachetada a diario en forma de recorte. El problema es que si sumamos todas estas cachetadas obtenemos una buena hostia. De las que cabrean. Pero con tantas cachetadas no nos damos cuenta.

Samsung Galaxy SIII

Es increíble lo rápido que está evolucionando el mundo de los móviles. El Galaxy SIII tiene un quad-core en su interior, y funciones que me llaman la atención y tengo ganas de probar como la detección de nuestra mirada para ejecutar algunas funciones. Buena cámara trasera. Muy delgado. Primer móvil que se carga sin cables, muy buen movimiento.Temo que la pantalla de 4,8 pulgadas sea algo grande, porque la verdad es que no supe ni como coger el Note de 5 pulgadas. Y a ver qué material ha usado Samsung para la cubierta de este móvil.

Estamos ante una bestia de móvil, pero lamentablemente los defectos de siempre salen a la luz. Primero, funciones y aplicaciones exclusivas que fragmentan aún más el ecosistema Android. Segundo: un asistente de voz, un mirroring y un ‘enviar a la tele’ que deja patente la influencia de Apple y la carencia de innovación, tanto en funcionamiento como en aspecto. Hasta tiendas físicas y todo. Y tercero, como siempre, la dependencia a la voluntad de las operadoras para actualizaciones de software.

Esta misma tarde he estado charlando con un representante de una entidad relativamente importante que tiene pendiente desarrollar una versión para Android de su servicio. Y están desesperados, porque no saben ni por dónde empezar. Demasiadas pantallas, demasiadas versiones. No lo ven nada claro. Ese es el problema. Por muy quad-core que sean los dispositivos.

Mi opinión, claro está.

Cinco puntos que todo escritor/blogger debería tener en cuenta

1. Always try to use the language so as to make quite clear what you mean and make sure your sentence couldn’t mean anything else.

2. Always prefer the plain direct word to the long, vague one. Don’t implement promises, but keep them.

3. Never use abstract nouns when concrete ones will do. If you mean “More people died” don’t say “Mortality rose.”

4. In writing. Don’t use adjectives which merely tell us how you want us to feel about the thing you are describing. I mean, instead of telling us a thing was “terrible,” describe it so that we’ll be terrified. Don’t say it was “delightful”; make us say “delightful” when we’ve read the description. You see, all those words (horrifying, wonderful, hideous, exquisite) are only like saying to your readers, “Please will you do my job for me.”

5. Don’t use words too big for the subject. Don’t say “infinitely” when you mean “very”; otherwise you’ll have no word left when you want to talk about something really infinite.

Brillantes puntos de C.S. Lewis que valen tanto para el que esté escribiendo ficción como para el que necesite transmitir sensaciones en algún blog personal o comercial. A tener muy en cuenta.

Biofreak

Desde que me independicé por segunda y definitiva vez siempre he llevado por delante el estandarte de no caer en comprar siempre primeras marcas. Si algo está bueno, independientemente de su marca, se compra. Si algo está malo, independientemente de su marca, no se compra y se van probando alternativas. Y como supongo que pasa con el grueso de la población, eso termina en abrazar marcas blancas como Hacendado en Mercadona. La sociedad lo ha notado, con esos anuncios completamente sinvergüenzas de algunas primeras marcas poniendo en duda la calidad e incluso la legalidad de las marcas blancas. No vaya ser que el ganado se dé cuenta de que se puede comer bien gastando menos dinero, vamos a poner ahí un buen factor social que haga que se sientan mal en cuanto compren un paquete de azúcar Carrefour Discount. Que escondan el paquete al fondo del armario, que no sea que algún invitado lo vea. Menuda humillación.

Pero la llegada de Almudena a la #incredihouse ha hecho que eso cambie: sus hábitos de compra incluyen, ante todo, priorizar los productos de agricultura ecológica. Tuve que escuchar muy pocos argumentos para convencerme, y por suerte Carrefour tiene una línea de productos ecológicos muy cerca de casa. La idea, por supuesto, es que al mismo tiempo que ganamos en calidad con los alimentos sabemos que estamos ayudando a que el impacto medioambiental sea el mínimo: fuera químicos nocivos, fuera alimentos genéticamente modificados… son alimentos que crecen con métodos respetuosos con el planeta y además dejan la tierra fértil. Y si hay algo que no se pueda comprar con agricultura ecológica, se intenta que sea lo más natural posible.

El principal inconveniente es el precio: un saco de azúcar pasa de no llegar al euro a costar tres. ¿Una simple base de pizza margarita congelada? Más de tres euros. Un pote de aceitunas: casi dos euros. Un paquete de café molido roza los tres euros. Una caja de cuatro hamburguesas de vacuno congelada: cerca de cinco euros. Una bolsa de salteado de verduras: cuatro euros. Medio kilo de macarrones: euro y pico. Podría engrosar este párrafo con muchísimos más precios.

Pero a cambio consigues cosas como montarte una pizza casera y descubrir que es la mejor que te has comido en mucho tiempo. Ver que cuando compras aceitunas algunas veces son más grandes y otras más pequeñas, dependiendo de cómo hayan crecido (¿O creíais que todas las aceitunas salen con exactamente las mismas dimensiones sin que haya que hacer nada?). Coger una lata de tomate y que en la lista de ingredientes ponga: tomate. Ver la lista de otras marcas y echarte las manos en la cabeza. Que alguien me diga, si puede, cuál fue la última vez que compró carne en un súper en cuya lista de ingredientes no aparezca fécula de patata.

Almudena me llama Biofreak viendo el cambio en mis hábitos, pero creo que cambiar de esta forma es algo que se hace incluso por inercia. Cuesta tanto o incluso un poco más que comprar primeras marcas, pero comes muchísimo mejor y al mismo tiempo le estás diciendo a la industria que sencillamente no te sale de las narices comer químicas y alimentos modificados, cosa que se ha convertido en un estándar sin que nadie se dé cuenta.

Siempre que vamos al super y escogemos entre marcas buscamos calidad. Pero en el fondo, cuando compramos alguna primera marca, la calidad nos la suda completamente. Cuando compras una primera marca te regodeas en que estás comprando esa marca. Esto es así. Punto. Compro el puré Maggi y el champú Sanex porque soy sofisticado, pero no tengo ni la menor idea de qué llevan. Pero eh, es Maggi. O Sanex. O cualquier otra primera marca. Si realmente buscásemos calidad antes que ver la marca leeríamos la lista de ingredientes. Y comparar las listas de esas primeras marcas con las de cualquier marca de alimento ecológico hace que tomar una decisión no sea muy difícil.

Si tienes la suerte (porque en los días que corren, sí, es tener suerte) de poder permitírtelo y tienes algún comercio cerca que venda productos ecológicos, yo lo consideraría.

¿Para cuando un Hacendado Bio, Mercadona?

Imagen sacada de este vídeo.

Pajas mentales

lo hemos dicho por aquí más de una vez como warning, pero no está de más repetirlo para que nunca se nos olvide: aunque los vídeos futuristas molan, muchos no son más que pajas mentales.

Mientras tanto, en el MundoReal™… Nokia se derrumba en bolsa, paga el fracaso de su nueva estrategia, cae un 17% a mínimos de una década, deja de ser la empresa más valiosa de Finlandia… etcétera. Una pena.

Miguel Michán remarca en su perfil de Google Plus esta entrada de Microsiervos con una frase que puede resumirlo todo: lo que importa es la cantidad de dispositivos que están en la calle.

Sergei Brin ya ya presumido en algún que otro evento con el prototipo de las gafas de Google, pero de ahí a que sean un superventas y una revolución del mercado hay mucho trecho.

Las gafas de Google

Cita

Google can’t even fix the Gmail search experience on iOS, imagine if you had to see every one of your emails scroll ACROSS YOUR FREAKIN’ FACE ALL AT ONCE? Or how about a spinning beach ball of death or a crash message or any kind of spam? I would rip my face off.

Estoy con Alexia Tsotsis en TechCrunch. Puede que las gafas de Google ya estén en fase de prototipo, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

A golpe de talonario

Cita

Una aproximación destinada a hacer atractiva la presencia de la aplicación en el entorno Windows en modo hands-off que podría probarse efectiva durante las primeras etapas, pero que podría resultar comprometida de cara a la evolución y futuras versiones de las aplicaciones: ni es de esperar que Microsoft quiera seguir pagando a terceros para trasladar a su entorno los nuevos desarrollos que las aplicaciones vayan incorporando, ni que los desarrolladores quieran – sepan – puedan hacerse cargo ellos mismos de evolucionar un código que fue “creado en otro sitio”.

Enrique Dans habla de Microsoft y acerca de sus financiaciones directas a los desarrolladores para que creen aplicaciones de Windows Phones. Estoy con él: los creadores de las aplicaciones no se mueven (tanto) por el dinero. Se mueven motivados por la plataforma. Microsoft no puede arreglarlo a golpe de talonario, está empezando mal.